Y este va dirigido a ti, esa persona que me dio la vida.
Hay momentos que no se como comportarme ante tu presencia o tu instinto materno que me sofoca, no crecí a tu lado y debes entender que mi afecto siempre estuvo dirigido a quien estuvo conmigo.
No te culpo, razones y motivos tuviste pero no me culpes a mi de mi indiferencia de mi poca preocupación por darte información sobre cómo me encuentro o cómo me siento.
PERDÓN le pido a Dios cada día de mi vida, porque sé que tú no lo haces por más que digas que sí y lo veo con cada deseo que emana de tus palabras.
Gracias por toda la ropa que cubrió mi cuerpo y regalos que nunca hubiese podido tener debido a la situación en la que vivía junto al resto de mi familia, gracias por los paseos y los mc donalds, gracias por las mensualidades de los colegios que forman parte de mi educación, gracias por tus consejos aunque algunos expresaran rechazo hacia mi padre, no creas que él es quien lidera mi vida y que mi amor es solo para él.
Los dos tienen culpa de que yo me comporte de esta manera tan rebelde, tan indiferente, tan egoísta.
la diferencia es que él lo sabe y no me reclama nada.
Sé que no fui planeada por uds, tampoco me considero un error, ya que se que cuento con el amor infinito de mis tí@s y abuel@s que me hacen cada día más fuerte y no dejarme vencer por el hecho de no haber crecido en una familia tradicional.
También quiero que sepas que no sé cuánto tiempo va a pasar para que yo pueda avanzar como hija, lo que yo soy no es gracias a ti y sientete orgullosa de que sea así, pues me considero un monstruo tenebroso.
Date la tarea a no desearme tanto mal, porque a pesar de que yo no exprese sentimientos amorosos hacia ti no quiere decir que haga lo contrario.
Nunca te he deseado mal siempre pido por tu paz mental para que así no afectes la mía, porque aunque ya dejaste de golpearme fìsicamente porque ya crecí, aún siento como arde el cuero en mi piel cada vez que me insultas y me haces sentir inferior, creo que me duele aún peor.
Lamento ser de esta forma... lamento no ser la hija perfecta.